lunes, 15 de septiembre de 2014

Tutoriales GIMP2 (I): Eliminar el fondo de una imagen

Quizá alguna vez os habéis planteado hacer algunos montajes fotográficos por diversión. Por ejemplo, borrando algunos fondos de las caras de vuestros amigos y poniéndoselas a los Telettubies.


O quizá, como es mi caso, os hayáis decidido a intentar hacer alguna cosilla graciosa para vuestro blog y os hayáis visto en la necesidad de buscar cómo se eliminan los fondos de una imagen para poder colocarlos en otra imagen más grande o en una presentación o hacer un icono…



Quizá, incluso, si no estáis entre los afortunados que pueden permitirse una licencia de Photoshop, os hayáis decidido a utilizar la maravilla de programa que es GIMP 2 (descargar aquí) que además de ser una herramienta potentísima es completamente libre, es decir, completamente gratis.


Este último es mi caso y, en la entrada de hoy, quería compartir con vosotros cómo eliminar el fondo de una imagen en GIMP2. Para ello, lo primero que tenemos que hacer, por supuesto, escoger una imagen y, después, abrirla. En mi caso, he escogido la siguiente:




En mi caso, lo que voy a hacer es seleccionar la cabeza de Julio César y para ello hemos de usar  la herramienta apropiada. Personalmente, me gusta utilizar la llamada “Herramienta de Selección Libre”, que podéis seleccionar con el ratón desde la caja de herramientas o bien presionando la tecla F.


A continuación, hacemos clic desde donde queremos empezar a seleccionar y, a partir de ahora, clic a clic, vamos seleccionando poco a poco todo el recorrido que queremos recortar. Así, punto a punto, iremos trazando la silueta. Como consejo, acercad bien la imagen porque si no os vais a dejar la vista…

Cuando tengamos toda nuestra silueta hecha, tendremos que cerrar la selección en el mismo punto desde el que empezamos haciendo clic en el último puntito naranja. A partir de ahí, la selección que tendremos activa quedará marcada con un haz de líneas discontínuas.


El siguiente paso es irnos al menú Seleccionar y luego pinchar en Invertir. De este modo, en vez de la silueta, seleccionaremos lo que nos sobra.



A continuación, hemos de añadirle una capa que nos permita crear el fondo transparente, y para ello debemos irnos al menú Capa, luego a al submenú Transparencia y, por último, a la opción Añadir canal Alfa.


¡Y ya casi estamos! Nos queda irnos al menú Editar y luego a la opción Limpiar, que nos dejará un bonito fondo lleno de cuadraditos y que, gracias a Dios, significa que no hay nada ahí.


Por último, y para que no se nos pierda todo el trabajo que hemos hecho, debemos Exportar nuestra imagen al formato PNG, que es bueno por el poco espacio que ocupa, permite compresión y, además, transparencias. No guardéis en JPG, repito, NO GUARDÉIS EN JPG porque el fondo se volverá a poner de otro color y no transparente.

Esta acción se puede llevar a cabo empleando la opción Exportar como, dentro del menú Archivo, donde, claro está, tendréis que elegir el formato de imagen adecuado y renombrar el nombre de vuestra recién creada imagen con fondo transparente.


¡Y sanseacabó! Todo listo para nuestro siguiente paso, que será colocar esta imagen dentro de otra y crear así un bonito montaje, collage o ¡lo que os venga en gana!

¿Sabéis algún otro método para recortar en GIMP? ¿Estáis interesados en otros tutoriales? No dejéis de escribirme :)

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lunes, 8 de septiembre de 2014

Anécdotas Romanas (VI): "El año de Julio y César"

La pequeña anécdota de hoy vuelve a poner en juego a un viejo conocido, Julio César, y a otro no tanto, el cónsul Marco Calpurnio Bíbulo, y con ella puede ilustrarse perfectamente cómo las ansias del primero por poner en práctica todo lo que tenía en la cabeza y su capacidad de acción eran inagotables.


Nuestra historia comienza en el año 59 a. C., momento en el que los optimates –bando “conservador” de la política romana- intentan bloquear la entrada de Julio en los más altos peldaños de la política romana, es decir, el consulado. Por si alguien no lo recuerda, estos eran los altos más cargos del estado y estaban ejercidos por dos magistrados, los llamados cónsules.


Como les resultó imposible impedir que César se presentara bajo la bendición de la facción de los populares –facción más “progresista”- y que, por supuesto, ganara -la estrategia de publicitaria de éste había sido magistral y su popularidad entre el pueblo era altísima-, los optimates buscaron un candidato que equilibrara la balanza de las decisiones que César pudiera tomar. Este fue Bíbulo, que tenía fama de tipo bastante cerrado en la tradición y en las costumbres de antaño y que favorecían a la clase alta.


Durante su consulado, el bando optimate se parapetó fuertemente en la personalidad y el prestigio de Catón para hacer que las propuestas de César no salieran adelante. Para que os hagáis una idea, la estrategia de Catón era hacer ver ante el Senado –siempre de corte conservador- que sus enemigos eran unos rebeldes contra la tradición de los antepasados y las costumbres de Roma y hacerles perder todo el crédito.



Sin embargo, Julio anduvo más listo. Llevó sus leyes directamente a los Comicios, en los que podía votar el pueblo, y comenzó a apoyarse en los tribunos de la plebe, que agitarían a las masas para que aquellas votaran en favor de las propuestas de César. Esto bloqueaba en parte las medidas que los senadores pudieran tomar en contra.

Además, nuestro viejo conocido se ganó poderosísimos aliados, que también habremos visto nombrados cientos de veces o incluso en películas: Marco Licinio Craso y Cneo Pompeyo Magno. Estos dos hombres controlaban Roma por encima de cualquier otro, el primero de ellos gracias a su incalculable riqueza y el segundo debido a su prestigio como militar y el número de sus legiones. Entre los tres, dirigieron los destinos de Roma a su antojo en lo que se conoció como el Primer Triunvirato.

Así, el pobre Bíbulo en su consulado no tuvo mucho que hacer, ya que incluso los intentos de parar las leyes a través del veto no surtían efecto gracias a los Comicios y los tribunos, como hemos dicho. Y aunque intentaron agitar las calles –práctica política muy popular en la época-, uno de los días le salió mal la jugada y le lanzaron una cesta de estiércol a la cabeza. Imaginaos cómo quedaría el muchacho.

Posiblemente traumatizado después de aquello, Bíbulo se entregó a la vida contemplativa de observar los cielos y las estrellas para observar los augurios y el destino que le estarían reservados a Roma por apoyar a César, que publicaba diariamente para que todo el mundo se enterase. Con esta táctica sucia, al no acudir a su puesto, intentaba parar las decisiones, ya que él no acudía a depositar su voto.

No le sirvió de nada, claro, y César seguía aprobando por ley cuanto quería. Esta imposibilidad ante el gobierno férreo de Julio, llevó a que en la época se acuñara una expresión que ha quedado para la historia.

Los Romanos no nombraban el año con un número, como nosotros, normalmente, sino que lo nombraban diciendo los nombres de los cónsules que habían ejercido el poder aquel año. Así, para referirse a aquel año de 59 a. C., los romanos decían que ese había sido “el año de Julio y César”, en vez de “el año de Bíbulo y César”, por ejemplo.

Además, como los romanos eran unos graciosetes, remataron la faena agregando un par de versos la mar de salados:
Non Bibulo quidquam nuper, sed Cesare farctum est:
Nom Bibulo fieri consulte nil memini 
Que en cristiano quieren decir: 

Nada por Bíbulo, sino que todo se hizo por César.
No recuerdo que nada se hiciera bajo la aprobación de Bíbulo.

Con esto, dejaban patente que la función de Bíbulo en el consulado había sido nula.


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jueves, 1 de mayo de 2014

Actividad en línea: repasando Gneo Nevio

Después de acabar con la teoría de Nevio, ahora hay que ponerse las pilas con las actividades.

Igual que hicimos la última vez con Livio Andronico, esta actividad va a consistir en una serie de preguntas de respuesta múltiple. Gracias a ellas, una vez tengamos la respuesta correcta marcada y corregida, ¡podremos tener toda la teoría en una sola hoja de papel!

Para repasar un poco la teoría, podéis echar un vistazo a esta "preciosísima" línea del tiempo.


Y para ampliar un poco más, porque no será suficiente, recordar que siempre podéis echar un vistazo a las entradas anteriores y dejarlas abiertas en una pestaña nueva.

Así que nada más. ¡Manos a la obra!

Repasando vida y obra de Gneo Nevio

Repasando vida y obra de Gneo Nevio


 

Y aquí, para terminar, un documento listo para imprimir en el que podéis anotar la respuestas correctas y completar la teoría. ¡Todo en una sola página!


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martes, 29 de abril de 2014

Bellum Poenicum, la primera epopeya nacional romana

Ser un patriota solo te puede llevar a hacer cosas de patriota. Te puede llevar a estar dispuesto a morir por defender a tu nación en una guerra; te puede llevar a meterte en política y correr el riesgo de sufrir una muerte lenta y dolorosa -como le gustaba a los romanos- pero salvarte y acabar desterrado; e incluso te puede llegar a reinventar un género literario.

¿Cómo? En un estilo como la épica, en el que solo se "permitían" narraciones de dioses y héroes, él tuvo el coraje de dar una vuelta de tuerca a la tradición épica anterior e introducir un tema contemporáneo, como fue la Guerra contra Cartago.

Por todo esto pasó Nevio antes de descansar de una vida, en parte, dedicada a Roma, pero aquí solo venimos a hablar de la última parte. Hoy hablamos de su obra Bellum Poenicum y de cómo se convirtió en la primera epopeya nacional de tema romano y para romanos.

¿De qué va el poema?

Aníbal mirando a Roma y pensando
"Tó esto antes era campo."

En un momento de bastantes dificultades para Roma, en el que el militar cartaginés Aníbal apretaba las tuercas a un ejército romano que reculaba, fue cuando aparece este poema, en el que el poeta nos cuenta la historia de la Primera Guerra Púnica (264 - 241 a.C.).

Esta fue la Primera de las Tres guerras que enfrentaron a romanos y cartagineses por el control del Mediterráneo y fue la única que Nevio vivió personalmente. Precisamente por esto, fue elegido para contarla.

Sin embargo, no solo el transcurso de la guerra se cuenta en el tronco del poema, sino que se entrelaza con el mito de la fundación de Roma. Así, se narra la huida de Eneas de Troya, la ayuda que prestó a su padre Anquises e incluso los amores de Eneas y Dido, que sirven para explicar con un mito la enemistad milenaria entre Roma y Cartago y que Virgilio tomará prestados en su Eneida.

¿Cuál es la intención del poema?


La intención está clara por el momento de su publicación y por el autor. En primer lugar, como ya se ha dicho, llega en un momento bastante complicado para Roma, ya que la Segunda Guerra Púnica no marchaba exactamente bien gracias a la destreza de Aníbal como general. En segundo lugar, estaba escrita por un ex-soldado que había participado en la Primera.

Por tanto, no se perseguía una reconstrucción exacta del pasado, sino que con el poema se pretendía inflamar los ánimos de la nación y, en concreto, el ardor del ejército recordando las victorias de la Primera Guerra Púnica y los orígenes legendarios y míticos de la nación, que había nacido gracias al concurso de los dioses.

¿Cómo está escrito el poema?


Parece ser que el poema estaba escrito originariamente en forma de carmen continuum, es decir, que no estaba dividido en libros, ni en capítulos ni en nada que se le pareciera, sino que se leía de corrido. No es hasta el siglo II a.C. cuando Gaio Octavio Lampadio lo divide en 7 libros.

Además, aunque el poema debía de tener una extensión bastante considerable -si tenemos en cuenta que debía narrar la guerra más la fundación de Roma-, lo único que nos queda de esta obra base de la literatura latina son 70 versos escritos en saturnios, muchos de ellos incompletos.

Esquema de los versos saturnios, típico romano.

Los versos de Ennio parecen reflejar un lenguaje cuya ornamentación y artificiosidad eran más bien escasas y dan a entender que Nevio perseguía un lenguaje claro, directo y efectivo. Sin embargo, merece destacar que este esta manera de escribir convive con la que aparece en los fragmentos legendarios y mitológicos, no puede evitar un deje poético considerable.

De hecho, esto lo permite que él mismo participara en la guerra y que sus impresiones y recuerdos de soldado sean las que den al conjunto esa dosis de realidad y contemporáneidad que el poema tiene y necesitaba por su intención.

Fuentes:

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domingo, 27 de abril de 2014

Actividad en línea: empareja el sustantivo con el grupo de casos correcto (Quinta declinación)

Y por fin llegamos a la última de las declinaciones y, por tanto, al último repaso de los grupos de casos.

Como siempre, estad atentos a los cambios de número y de género -aunque en la quinta casi todos son femeninos- y, si necesitáis un poquito de ayuda, abrid el cuadro de las terminaciones en una pestaña nueva.

¡Empareja el sustantivo con el grupo de casos correcto!

¡Empareja el sustantivo con el grupo de casos correcto!

¡Empareja el sustantivo de la izquierda con el grupo de casos al que corresponde en la derecha. Fíjate bien en la terminación y, sobre todo, ¡atento al género y al número!

Dies
Res
Fidei
Perniciem
Aciei
Acie
Re
Faciem
Species
Rerum

A continuación, como siempre, documento imprimible con el ejercicio para compartir o repartir en clase.

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